Primera revisión de ortodoncia infantil, cuándo llevar a tu hijo al ortodoncista
Una de las preguntas que más escuchamos en consulta por parte de madres y padres es muy sencilla: “¿Mi hijo ya tiene edad para ir al ortodoncista o todavía es pronto?”.
Es una duda completamente lógica. Aunque muchos adultos asocian la ortodoncia con la adolescencia, la primera valoración ortodóncica sirve para comprobar que el crecimiento de la boca y de los maxilares está evolucionando de forma adecuada.
En otras palabras, una primera revisión de ortodoncia infantil no significa que el niño vaya a necesitar aparatos. En la mayoría de los casos, esa visita sirve simplemente para observar, resolver dudas y establecer un seguimiento si fuera necesario.
En nuestra Clínica Dental Claris, en pleno centro de Barcelona, entendemos que una buena planificación empieza con un buen diagnóstico. Por eso damos mucha importancia a estas primeras revisiones para detectar alteraciones del desarrollo cuando todavía es posible actuar de forma precoz.
Contenido
Primera revisión de ortodoncia infantil: ¿cuál es la mejor edad?
Una de las ideas más extendidas es que hay que esperar a que el niño tenga todos los dientes definitivos para acudir al ortodoncista.
Sin embargo, como profesionales recomendamos una primera revisión de ortodoncia infantil alrededor de los seis o siete años. A esa edad suele comenzar el recambio dentario y podemos valorar muchos aspectos relacionados con el crecimiento de la boca, la posición de los dientes y la relación entre los maxilares.
Esto no significa que todos los niños de esa edad necesiten tratamiento. De hecho, la mayoría simplemente continuará con revisiones periódicas hasta que llegue el momento adecuado para decidir si es necesario intervenir.
¿Qué observamos en esa primera visita?
Durante la primera revisión de ortodoncia infantil estudiamos cómo están erupcionando los dientes, si existe espacio suficiente para los permanentes, cómo encajan ambas arcadas y si el crecimiento de los maxilares sigue un desarrollo equilibrado.
También observamos aspectos relacionados con la función, como la forma de morder, determinados hábitos orales o incluso la manera de respirar, ya que todo ello puede influir en el desarrollo de la boca.
Uno de los aspectos que valoramos con especial atención es si el niño respira principalmente por la nariz o por la boca. Una respiración nasal favorece un desarrollo más equilibrado de los maxilares y de la musculatura facial.
En cambio, la respiración oral mantenida en el tiempo puede influir en la posición de la lengua y modificar progresivamente la forma en que crecen estas estructuras.
También analizamos la posición de la lengua en reposo y durante la deglución. La lengua desempeña un papel muy importante en el desarrollo de la boca y, cuando no se sitúa correctamente contra el paladar, pueden aparecer alteraciones funcionales que favorezcan determinadas maloclusiones durante el crecimiento.
Señales que conviene revisar antes de tiempo
Aunque la edad orientativa para la primera valoración suele situarse alrededor de los seis o siete años, existen situaciones en las que puede ser recomendable consultar antes.
Por ejemplo, cuando los padres observan que el niño tiene dificultades para cerrar correctamente la boca, respira habitualmente por ella o presenta hábitos que se prolongan más allá de la edad esperada, como la succión del dedo o el uso continuado del chupete.
También merece la pena realizar una valoración si los dientes parecen salir muy apiñados, si existe una mordida cruzada evidente o si la mandíbula se desvía hacia un lado al cerrar la boca.

Otra situación valoramos es cuando los incisivos superiores están muy adelantados respecto a los inferiores (lo que conocemos como un resalte aumentado). Además de ser un posible signo de un desarrollo alterado de la mordida, los niños presentan un mayor riesgo de sufrir fracturas en los incisivos permanentes si reciben un golpe durante el juego o la práctica deportiva.
En nuestra clínica también prestamos atención a la coincidencia entre las líneas medias dentales. Cuando la línea central de los dientes superiores no coincide con la de los inferiores o apreciamos desviaciones durante el cierre de la boca, podemos estudiar si existe una alteración funcional que esté condicionando un crecimiento asimétrico de los maxilares.
Estos signos no significan necesariamente que vaya a ser necesario un tratamiento inmediato, pero sí justifican una exploración para entender qué está ocurriendo.
La función también influye en cómo crece la boca
Tradicionalmente se ha pensado que las maloclusiones aparecen simplemente porque “los dientes salen torcidos”. Sin embargo, hoy sabemos que en muchos casos el crecimiento de los maxilares también está condicionado por cómo funciona la boca durante la infancia.
Hábitos como respirar por la boca de forma habitual, mantener una posición inadecuada de la lengua o presentar determinados patrones de deglución pueden ir modificando lentamente el desarrollo de las estructuras faciales.
Además, una respiración disfuncional puede asociarse a otros problemas que van más allá de la boca: descanso menos reparador, tendencia al bruxismo infantil, sensación de cansancio o dificultades de atención en algunos niños.
Aunque estos síntomas pueden tener múltiples causas y siempre deben valorarse de forma individual, forman parte de los aspectos que hoy también estudiamos durante una revisión ortodóncica.
¿Y si aparentemente todo está bien?
Algunas alteraciones del crecimiento no resultan evidentes para las familias. De hecho, muchos niños presentan una sonrisa aparentemente alineada mientras existen pequeñas alteraciones funcionales que solo pueden detectarse mediante una exploración específica.
Por eso, disponer de un punto de partida nos permite comparar la evolución en futuras revisiones y decidir con mayor precisión si todo continúa desarrollándose correctamente.
En este sentido, la primera visita funciona de forma parecida a otras revisiones pediátricas: su objetivo principal no es tratar una enfermedad, sino confirmar que el crecimiento sigue el camino esperado.
Esperar no siempre significa ganar tiempo
Es comprensible que algunas familias prefieran esperar “a que sea más mayor” para evitar tratamientos innecesarios. Sin embargo, cuando existe una alteración, retrasar la valoración puede hacer que desaparezcan oportunidades de aprovechar el crecimiento natural del niño.
Muchas veces la conclusión de la revisión será precisamente esa: todavía no hace falta hacer nada. Pero esa decisión estará basada en una exploración clínica, no en una suposición.
Primeras visitas para ganar tranquilidad
La primera revisión de ortodoncia infantil no debe entenderse como el inicio automático de un tratamiento, sino como una oportunidad para conocer cómo está creciendo la boca del niño o niña y resolver dudas con información objetiva.
En Clínica Dental Claris, en Barcelona, realizamos estas valoraciones de forma personalizada, estudiando el desarrollo dental y maxilofacial de cada paciente para recomendar únicamente aquello que realmente necesita y en el momento adecuado.
Si te preguntas cuándo llevar al niño al ortodoncista, acude a nuestra clínica para una valoración completa para un tratamiento de ortodoncia.
Ven a conocernos en nuestras clínicas dentales en el Eixample y en San Cugat, obtendrás el mejor trato y atención para que disfrutes de la mejor salud bucodental.
Nos encontrarás en la Plaça Francesc Macià, 8-9 (teléfono 626 507 740) y en la calle Pau Claris, 95, 1º2ª (teléfono 618 74 61 92). También, nos encontrarás en Sant Cugat del Vallés, en la Avinguda de Rius i Taulet, 2, 1º2ª (teléfono 601 63 98 20).
Puedes llamar al teléfono 93 317 14 69 y atenderemos tu consulta.



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